Síndrome Burnout El camino hacia “quemarse”
Burn-out se traduce literalmente como "quemarse". Se trata de un estado de vacío interior, de desgaste espiritual, de “infarto al alma”, en el que la persona afectada no sólo ha gastado sus energías recargables, sino que su sustancia ha sido también atacada y dañada. Daños físicos causantes de enfermedades son parte del llamado síndrome burn-out. Se puede asumir que cuerpo, mente y espíritu conforman una unidad.
Síntomas de burn-out
Lo principal es un fuerte sentimiento de impotencia, ya que desde el momento de levantarse ya se siente cansado. El trabajo no tiene fin y, a pesar de que se hace todo para cumplir con los compromisos, el trabajo nunca se termina. Lo que anteriormente era motivo de alegría ahora no lo es. Aun cuando se tiene tiempo, se siente siempre estresado.
Visto por otras personas, aparenta sensibilidad, depresión e insatisfacción.
A nivel corporal, aparecen molestias múltiples: insomnio, dolor de cabeza, mareos, dolores musculares, trastornos digestivos, infecciones, manchas en la piel, trastornos respiratorios y circulatorios o variaciones en el peso.
Causas
Se ha encontrado en múltiples investigaciones que el síndrome ataca especialmente cuando el trabajo supera las ocho horas, y la persona no se da tiempo a diario de realizar actividades diferentes al trabajo.
La vida de la persona es una rutina a “marchas forzadas”, incluso para descansar:
Entre semana: Se levanta a la misma hora todos los días. A las carreras se arregla y deja listas las cosas de casa. Se dirige al empleo. Trabaja, trabaja, trabaja y trabaja. En ocasiones come. Trabaja, trabaja, trabaja y trabaja. Se dirige a la casa. Convive a medias con su familia o pareja, ya que generalmente lo hace en aquellas actividades que programó, pues supone que lo relajarán. Lee o ve la televisión un poco (pero muy poco), y generalmente deja de hacerlo “antes de dormir”. Se duerme. Llega aquí el momento que estaba esperando todo el día, ya que creía que durmiendo se le iba a quitar el cansancio. Duerme generalmente bien, incluso más de 8 horas en ocasiones. Pero vuelve a levantarse a la misma rutina una y otra vez. En caso de haberse desvelado, ya no importa la hora de acostarse, ya que previamente se había roto la regla “inviolable” de dormirse temprano entre semana.
Fin de semana: Durante toda la semana se ha ido programando a descansar el fin de semana, ya que se ha sentido agotado todos los días; por lo mismo, el descanso no es una satisfacción sino una obligación; al igual que lo es haberse despertado, llegado a tiempo al trabajo y haber desahogado los cientos de pendientes diarios. En resumen, el descanso para esta persona es una responsabilidad más, sólo que relacionada con su cuerpo.
Se programa para despertarse lo más tarde posible que le permitan sus actividades. Realiza todo aquello que “no se llama trabajo”, ya que es su obligación hacerlo el fin de semana; entre semana lo primero es trabajar y lo segundo y último es dormir para descansar. Generalmente no le gusta desvelarse, ya que sabe que vendrá la semana laboral y hay que descansar todo aquello que no podrá descansar entre semana. Cuando llega a desvelarse lo hace hasta entrada la mañana, creyendo que debe aprovechar la desvelada al máximo, ya que no sabe cuándo podrá hacerlo otra vez, ya sea por tanto trabajo o por tanto cansancio. Domingo por la tarde: Depresión. Se acerca amenazante la semana laboral.
Recomendaciones
La primera y más importante: hay que cambiar de mentalidad respecto al trabajo, es decir, hay que trabajar para vivir, y no vivir para trabajar.
La persona se entrega, a diario, más de 8 horas a su trabajo.
- Hay que considerar que es justo dedicarle al menos una hora de tiempo a sí mismo: leer, ver la televisión, hacer un poco de ejercicio, arreglarse el cabello... pero todo ello con la misma intensidad, entusiasmo e interés que se aplica al trabajo. Dedicarle un poco de tiempo a la familia, y también a la pareja. Se recomienda, por ejemplo, hacer cinco cosas que le gustan a la pareja, cosas que no tienen que ser complicadas ni laboriosas: puede ser regalarle un dulce, por ejemplo; verla/verlo a los ojos, preguntarle respecto a sus asuntos.
Al poco tiempo de seguir estos breves consejos, la persona se dará cuenta de que comenzará a descansar sin necesidad de dormir más (incluso durmiendo menos descansará más); trabajará menos y producirá más; querrá y lo querrán más su familia y su pareja. Y, sobre todo, se sentirá descansado y feliz.
Cómo aliviar el estrés laboral?
Las exigencias del entorno laboral son un exacerbante del estres de un día normal de trabajo. Entre los males que esto puede causarnos tenemos dolor de espalda, cansancio, mala alimentación, malos hábitos de sueño, pérdida del apetito sexual, depresión, problemas gastrointestinales, problemas de decisión, entre otros.
El estrés laboral puede conllevar a un problema más serio llamado Síndrome Burnout, que es básicamente un síndrome de agotamiento en el cual en el primer nivel la persona experimenta pocas ganas de ir a trabajar y dolor de espalda y cuello. En el segundo nivel se desarrollan problemas en el trato con los demás, se cree que todo el mundo hace complot en contra de uno. En el cuarto nivel, la persona se vuelve incapaz de realizar sus tareas en el trabajo y aparece enfermedades psicosomáticas como alergias e hipertensión. Finalmente, en el quinto nivel la persona ha buscado refugio en el alcohol y las drogas para sobrellevar sus rutinas diarias, puede hasta haberse convertido en una persona depresiva que puede intentar quitarse la vida.
El problema de padecer este síndrome burnout es que la personas no se dan cuenta hasta que ya está en el último nivel.
Para evitar el estrés laboral es necesario seguir una dieta saludable, evitar llevar trabajo a la casa y practicar deporte. En el trabajo debes asegurarte de usar tu hora de refrigerio como un método de escape del tus tareas laborales. Se debe dormir por lo menos 8 horas y es recomendable tomar vacaciones cada cierto tiempo.
El estrés laboral puede manejarse y superarse, dependerá principalmente de control personal para ponernos un límite y también realizar adecuadas técnicas de relajación.
Fuente: Revista Bella & Natural
Popego.com nuevo concepto web
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Insomnio: cómo dormir bien durante la noche
¿Qué causa el insomnio?
Insomnio es la manera como el cuerpo nos deja saber que algo anda mal. Las cosas que pueden causar insomnio incluyen el estrés, demasiada cafeína, depresión, cambios en los horarios de trabajo y dolor por causa de problemas médicos tales como artritis.
Muchas personas tienen insomnio. Las personas que tienen insomnio pueden no ser capaces de quedarse dormidas. Se pueden despertar durante la noche y no poder volver a dormirse de nuevo o se pueden despertar demasiado temprano en la mañana.
¿El insomnio es un problema grave?
Realmente, no es un problema de salud grave, pero le puede hacer sentir cansado, deprimido e irritable. También puede hacer que le sea difícil concentrarse durante el día.
¿Cuánto sueño necesito?
La mayoría de los adultos necesitan entre siete y ocho horas de sueño cada noche. Usted sabrá que está durmiendo lo suficiente si no le da sueño durante el día. La cantidad de sueño que usted necesita varía muy poco durante la edad adulta. Sin embargo, los patrones de sueño pueden cambiar con la edad. Por ejemplo, las personas en estado de edad avanzada pueden dormir menos de noche y tomar siestas durante el día.
¿Qué puede hacer mi médico para determinar por qué no estoy durmiendo?
Su médico de familia le puede hacer a usted y a la persona con quien usted duerme algunas preguntas acerca de sus hábitos a la hora de dormir (como a qué hora se acuesta y cuándo se levanta), sobre qué medicamento o medicamentos usted toma y la cantidad de cafeína y alcohol que usted consume. Su médico también le puede preguntar si usted fuma.
Otras preguntas pueden incluir durante cuánto tiempo ha tenido insomnio, si tiene dolor —tal como artritis— y si usted ronca mientras duerme. El médico también le puede preguntar sobre los eventos o problemas que usted tiene que le pueden estar perturbando y haciendo que le sea difícil conciliar el sueño
¿Qué es un diario de sueño?
Si la causa de su insomnio no es clara, su médico le puede sugerir a usted que lleve un diario de sueño. El diario llevará un registro de la hora en que usted se acuesta, cuánto tiempo está despierto en la cama antes de dormirse, con qué frecuencia se despierta durante la noche, a qué hora se levanta en la mañana y qué tan bien durmió. Un diario de sueño le puede ayudar a usted y a su médico de familia a identificar patrones y condiciones que pueden estar afectando su sueño.
¿Cómo se trata el insomnio?
El tratamiento del insomnio puede ser simple. Con frecuencia, una vez que se soluciona el problema que está causando el insomnio, éste desaparece. La clave es determinar qué es lo que está causando el insomnio de manera que se pueda tratar esto directamente. Simplemente, hacer unos pocos cambios en los hábitos a la hora de dormir ayuda a muchas personas.
¿Qué puedo hacer para mejorar mis hábitos al dormir?
He aquí algunas cosas que usted puede hacer para ayudarle a dormir mejor:
* Acuéstese y levántese a la misma hora todos los días, inclusive los fines de semana, a pesar de que no haya dormido lo suficiente. Esto entrenará su cuerpo a dormir de noche.
* Establezca una rutina a la hora de acostarse. Haga lo mismo todas las noches antes de acostarse. Por ejemplo, tome un baño en tina con agua tibia y luego lea durante diez minutos todas las noches antes de acostarse. Pronto, usted establecerá una conexión entre estas actividades y el sueño, y el hacerlas le hará sentirse con sueño.
* Use la alcoba sólo para dormir o para tener relaciones sexuales. No coma, hable por teléfono o mire televisión mientras está en la cama.
* Asegúrese de que su cuarto sea oscuro y que no haya ruidos. Si el ruido es un problema, use un ventilador para enmascarar el ruido o póngase tapones en los oídos. Si debe dormir durante el día, cuelgue cortinas oscuras en las ventanas o póngase un antifaz sobre los ojos.
* Si aún está despierto después de tratar de dormir durante 30 minutos, levántese y vaya a otra alcoba. Siéntese en silencio durante 20 minutos antes de regresar a la cama. Haga esto tantas veces como sea necesario hasta que logre quedarse dormido o dormida
¿Las pastas para dormir me pueden ayudar?
Las pastas para dormir pueden ayudar en algunos casos pero no son una cura para el insomnio. Solamente son una forma de alivio temporal. Es mejor usarlas sólo por unos pocos días. El uso regular de éstas puede conducir a insomnio de rebote. Esto ocurre cuando una persona deja de tomar pastas para dormir y vuelve a tener insomnio.
Las pastas para dormir pueden no ser seguras si usted las usa y tiene ciertos problemas de salud. Pregúntele a su médico si tomar pastillas para dormir le sería útil a usted.
Consejos para ayudarle a dormir
* Evite o limite el uso de cafeína (café, té, refrescos carbonatados, chocolate), descongestionantes, alcohol y tabaco.
* Haga ejercicio con más frecuencia pero no unas pocas horas antes de acostarse.
* Trate de disminuir o de manejar el estrés en su vida.
* No se acueste en la cama a pensar en cosas que le preocupan. Fije otra hora sólo para preocuparse. Por ejemplo, pase 30 minutos después de comer escribiendo lo que la está preocupando y lo que puede hacer al respecto.
* Trate de comer un bocadillo (refrigerio) liviano antes de ir a acostarse, pero no coma demasiado antes de la hora de dormir. Una taza de leche tibia o algo de queso con galletas de soda puede ser todo lo que usted necesite.
* No tome siestas durante el día si las siestas al parecer hacen que su insomnio empeore.
Esquizofrenia y delirio
La esquizofrenia y el delirio son trastornos diferentes que pueden compartir ciertas características como la paranoia, la desconfianza y el pensamiento irreal.
Sin embargo, la esquizofrenia es un trastorno mental grave y relativamente frecuente que se asocia con la psicosis (una pérdida de contacto con la realidad) y una disminución en el desarrollo general de funciones. En cambio, el trastorno delirante es más raro y produce una incapacidad parcial o más circunscrita.
Esquizofrenia
La esquizofrenia es un trastorno mental grave caracterizado por una pérdida de contacto con la realidad (psicosis), alucinaciones, delirios (creencias falsas), pensamiento anormal y alteración del funcionamiento social y laboral.
La esquizofrenia es un problema de salud pública de primera magnitud en todo el mundo. La prevalencia de la esquizofrenia en el mundo parece ser algo menor del uno por ciento, aunque se han identificado zonas de mayor o menor prevalencia. En algunos países, las personas con esquizofrenia ocupan alrededor del 25 por ciento de las camas de hospital.
La esquizofrenia tiene una mayor prevalencia que la enfermedad de Alzheimer, la diabetes o la esclerosis múltiple.
Hay varios trastornos que comparten características con la esquizofrenia. Los trastornos que se parecen a la esquizofrenia pero en los cuales los síntomas han estado presentes menos de 6 meses, se llaman trastornos esquizofreniformes. Los trastornos en los cuales los episodios de síntomas psicóticos duran al menos un día pero menos de un mes se llaman trastornos psicóticos breves. Un trastorno caracterizado por la presencia de síntomas del humor, como la depresión o la manía, junto con otros síntomas típicos de la esquizofrenia se llama trastorno esquizoafectivo. Un trastorno de la personalidad que puede compartir síntomas de la esquizofrenia pero en el cual los síntomas no son tan graves como para reunir los criterios de psicosis, se llama trastorno esquizotípico de la personalidad.
Causas
Aunque la causa específica de la esquizofrenia es desconocida, el trastorno tiene claramente una base biológica. Muchas autoridades en la materia aceptan un modelo de “vulnerabilidad al estrés”, en el cual se considera la esquizofrenia como un fenómeno que se produce en personas biológicamente vulnerables. Se desconoce lo que hace a una persona vulnerable a la esquizofrenia, pero pueden estar incluidas la predisposición genética, los problemas que ocurrieron antes, durante o después del nacimiento o una infección vírica del cerebro. En general pueden indicar vulnerabilidad, dificultad para procesar la información, incapacidad para prestar atención, dificultad para comportarse de modo socialmente aceptable e imposibilidad de enfrentarse a los problemas. En este modelo, el estrés ambiental, como acontecimientos estresantes de la vida o problemas de abusos de sustancias tóxicas, desencadenan el inicio y la reaparición de la esquizofrenia en los individuos vulnerables.
Síntomas
La esquizofrenia comienza más frecuentemente entre los 18 y los 25 años en los hombres y entre los 26 y los 45 en las mujeres. Sin embargo, no es infrecuente que comience en la niñez o en la adolescencia temprana. La instalación puede ser súbita, en el curso de días o semanas, o lenta e insidiosa, a lo largo de años.
La gravedad y el tipo de sintomatología puede variar significativamente entre diferentes personas con esquizofrenia. En conjunto, los síntomas se agrupan en tres categorías mayores: delirios y alucinaciones, alteración del pensamiento y conducta inhabituales y síntomas negativos o por déficit. Una persona puede tener síntomas de uno o de los tres grupos. Los síntomas son lo suficientemente graves como para interferir con la capacidad de trabajo, de relación con la gente y del propio cuidado.
Los delirios son creencias falsas que generalmente implican una mala interpretación de las percepciones o de las experiencias. Por ejemplo, las personas con esquizofrenia pueden experimentar delirios persecutorios, creyendo que están siendo atormentadas, seguidas, engañadas o espiadas. Pueden tener delirios de referencia, creyendo que ciertos pasajes de los libros, de los periódicos o de las canciones se dirigen específicamente a ellas. Estas personas pueden tener delirios de robo o de imposición del pensamiento, creyendo que otros pueden leer sus mentes, que sus pensamientos son transmitidos a otros o que sus pensamientos e impulsos les son impuestos por fuerzas externas. Pueden ocurrir alucinaciones de sonidos, de visiones, de olores, de gustos o del tacto, aunque las alucinaciones de sonidos (alucinaciones auditivas) son de lejos las más frecuentes. Una persona puede “oír” voces que comentan su comportamiento, que conversan entre ellas o que hacen comentarios críticos y abusivos.
La alteración del pensamiento consiste en el pensamiento desorganizado, que se hace patente cuando la expresión es incoherente, cambia de un tema a otro y no tiene ninguna finalidad. La expresión puede estar levemente desorganizada o ser completamente incoherente e incomprensible. El comportamiento inhabitual puede tomar la forma de simplezas de carácter infantil, agitación o apariencia, higiene o conducta inapropiadas. El comportamiento motor catatónico es una forma extrema de conducta inhabitual en la que una persona puede mantener una postura rígida y resistirse a los esfuerzos para moverla o, por el contrario, mostrar actividad de movimientos sin estímulo previo y sin sentido.
Los síntomas negativos o por déficit de la esquizofrenia incluyen frialdad de emociones, pobreza de expresión, anhedonía y asocialidad. La frialdad de emociones es una disminución de éstas. La cara de la persona puede parecer inmóvil; hace poco contacto visual y no expresa emociones. No hay respuesta ante situaciones que normalmente harían a una persona reír o llorar. La pobreza de expresión es una disminución de pensamientos reflejada en que la persona habla poco. Las respuestas a las preguntas pueden ser concisas, una o dos palabras, dando la impresión de vacío interior. La anhedonía es una disminución de la capacidad de experimentar placer; la persona puede mostrar poco interés en actividades anteriores y pasa más tiempo en actividades inútiles. La asocialidad es la falta de interés en relacionarse con otras personas. Estos síntomas negativos están a menudo asociados a una pérdida general de la motivación, del sentido de proyecto y de las metas.
Tipos de esquizofrenia
Algunos investigadores creen que la esquizofrenia es un trastorno aislado, mientras que otros creen que es un síndrome (un conjunto de síntomas) basados en numerosas enfermedades subyacentes. Se han propuesto subtipos de esquizofrenia en un esfuerzo de clasificar a los pacientes dentro de grupos más uniformes. Sin embargo, en un mismo paciente, el subtipo puede variar a lo largo del tiempo.
La esquizofrenia paranoide está caracterizada por una preocupación por delirios o alucinaciones auditivas; la expresión desorganizada y las emociones inadecuadas están menos marcadas. La esquizofrenia hebefrénica o desorganizada se caracteriza por expresión desorganizada, comportamiento desorganizado y emociones disminuidas o inapropiadas. La esquizofrenia catatónica se caracteriza por síntomas físicos como la inmovilidad, la actividad motora excesiva o la adopción de posturas inhabituales. La esquizofrenia indiferenciada se caracteriza a menudo por síntomas de todos los grupos: delirios y alucinaciones, alteración del pensamiento y conducta inhabitual y síntomas negativos o por déficit.
Más recientemente, se ha clasificado la esquizofrenia de acuerdo a la presencia y gravedad de los síntomas negativos o por déficit. En las personas con el subtipo negativo o deficitario de esquizofrenia son predominantes los síntomas negativos, como la frialdad de las emociones, la ausencia de motivación y la disminución del sentido de proyección. En las personas con esquizofrenia no deficitaria o paranoide, predominan los delirios y las alucinaciones, pero en raras ocasiones pueden presentarse unos pocos síntomas negativos. En conjunto, las personas con esquizofrenia no deficitaria tienden a ser menos gravemente discapacitadas y responden mejor al tratamiento.
Diagnóstico
No existe una prueba diagnóstica definitiva para la esquizofrenia. El psiquiatra realiza el diagnóstico basándose en una evaluación del historial de la persona y de su sintomatología. Para establecer el diagnóstico de esquizofrenia, los síntomas deben durar por lo menos 6 meses y asociarse con deterioro significativo del trabajo, los estudios o del desarrollo social. La información procedente de la familia, amigos o profesores con frecuencia es importante para establecer cuándo comenzó la enfermedad.
El médico deberá descartar la posibilidad de que los síntomas psicóticos del paciente estén causados por un trastorno afectivo. Con frecuencia se realizan análisis de laboratorio para descartar el abuso de sustancias tóxicas o un trastorno subyacente de tipo endocrino o neurológico que pueda tener algunas características de psicosis. Ejemplos de este tipo de trastornos son los tumores cerebrales, la epilepsia del lóbulo temporal, las enfermedades autoinmunes, la enfermedad de Huntington, las enfermedades hepáticas y las reacciones adversas a los medicamentos.
Las personas con esquizofrenia tienen anormalidades cerebrales que pueden ser vistas en una tomografía computadorizada (TC) o en una resonancia magnética (RM). Sin embargo, los defectos no son lo suficientemente específicos para ayudar al diagnóstico de esquizofrenia en un paciente aislado.
Pronóstico
A corto plazo (1 año), el pronóstico de esquizofrenia está íntimamente relacionado con el grado de fidelidad que guarda la persona al plan de tratamiento farmacológico. Sin tratamiento farmacológico, del 70 al 80 por ciento de las personas que han experimentado un episodio de esquizofrenia presentan durante los siguientes 12 meses un nuevo episodio. La administración continuada de fármacos puede reducir a cerca del 30 por ciento la proporción de recaídas.
A largo plazo, el pronóstico de la esquizofrenia varía. En general, un tercio de los casos consigue una mejoría significativa y duradera, otro tercio mejora en algún grado con recaídas intermitentes y una incapacidad residual y otro tercio experimenta una incapacidad grave y permanente. Son factores asociados a un buen pronóstico el comienzo repentino de la enfermedad, que comience en la edad adulta, un buen nivel de capacidad y de formación previo y el subtipo paranoide o no deficitario. Los factores asociados con un mal pronóstico incluyen comienzo a edad temprana, un pobre desarrollo social y profesional previo, una historia familiar de esquizofrenia y el subtipo hebefrénico o el deficitario.
La esquizofrenia tiene un riesgo asociado de suicidio del 10 por ciento. En promedio, la esquizofrenia reduce en 10 años la esperanza de vida.
Tratamiento
Los objetivos generales del tratamiento son los siguientes: reducir la gravedad de los síntomas psicóticos, prevenir la reaparición de los episodios sintomáticos y el deterioro asociado del funcionamiento del individuo y suministrar un apoyo que permita al paciente un funcionamiento al máximo nivel posible. Los fármacos antipsicóticos, la rehabilitación y las actividades con apoyo comunitario y la psicoterapia son los tres principales componentes del tratamiento.
Los fármacos antipsicóticos pueden ser eficaces para reducir o eliminar síntomas como los delirios, las alucinaciones y el pensamiento desorganizado. Una vez que los síntomas del brote agudo han desaparecido, el uso continuado de los fármacos antipsicóticos reduce sustancialmente la probabilidad de episodios futuros. Desafortunadamente, los fármacos antipsicóticos tienen efectos adversos significativos como sedación, rigidez muscular, temblores y aumento de peso. Estos fármacos pueden también causar discinesia tardía, movimientos involuntarios frecuentemente de los labios y de la lengua o contorsiones de los brazos o de las piernas. La discinesia tardía puede mantenerse incluso después de interrumpirse la administración del fármaco. Para estos casos persistentes no existe tratamiento eficaz.
Cerca del 75 por ciento de las personas con esquizofrenia responde a los fármacos antipsicóticos convencionales, como la clorpromacina, la flufenacina, el haloperidol o la tioridacina. Más de la mitad del 25 por ciento restante puede responder a un fármaco antipsicótico relativamente nuevo llamado clozapina. Como la clozapina puede tener graves efectos secundarios, como convulsiones o depresión de la médula ósea potencialmente mortal, se usa generalmente sólo para los pacientes que no han respondido a los otros fármacos. Se deben hacer recuentos semanales de glóbulos blancos (leucocitos) a las personas que toman clozapina. Hay investigaciones en curso para identificar nuevos fármacos que no tengan los potencialmente graves efectos secundarios de la clozapina. La risperidona está también disponible y varios otros fármacos están en preparación.
La rehabilitación y las actividades de apoyo están dirigidas a enseñar las destrezas necesarias para convivir en la comunidad. Estas destrezas permiten a las personas con esquizofrenia trabajar, hacer compras, cuidar de sí mismas, mantener una casa y relacionarse con otras personas. Aunque puede ser necesaria la hospitalización durante las recaídas graves y la hospitalización forzosa puede ser necesaria si la persona representa un peligro para sí misma o para otros, el objetivo general es conseguir que las personas con esquizofrenia vivan dentro de la comunidad. Para conseguir este objetivo algunas personas pueden necesitar vivir en apartamentos supervisados o en grupos con alguien que pueda asegurar que tomen la medicación prescrita.
Un pequeño número de personas con esquizofrenia son incapaces de vivir independientemente, bien porque tienen síntomas de irresponsabilidad grave o porque no poseen las destrezas necesarias para vivir dentro de la comunidad. Estas personas necesitan una atención continuada en un ambiente seguro con apoyo.
La psicoterapia es otro aspecto importante del tratamiento. Generalmente, el objetivo de la psicoterapia es establecer una relación de colaboración entre el paciente, la familia y el médico. De ese modo, el paciente puede comprender y aprender a manejar su enfermedad, a tomar los fármacos antipsicóticos como se le han prescrito y a tratar las situaciones estresantes que puedan agravar la enfermedad.
Delirio
El delirio se caracteriza por la presencia de una o más creencias falsas que persisten por lo menos un mes.
Al contrario que la esquizofrenia, el delirio es relativamente infrecuente y el funcionamiento de la persona está menos alterado. El trastorno afecta por primera vez a las personas generalmente en la edad adulta media o avanzada.
Los delirios tienden a incluir situaciones que podrían ocurrir en la vida real, como ser perseguido, envenenado, infectado, amado a distancia o engañado por una esposa o amante. Se reconocen varios subtipos de trastorno delirante.
En el subtipo erotomaníaco, el tema central del delirio es que otra persona está enamorada del paciente. Suelen ser corrientes los esfuerzos por contactar con la persona objeto del delirio a través de llamadas telefónicas, cartas o incluso vigilarla y estar al acecho. El comportamiento en relación con el delirio puede crear conflictos con la ley.
En el subtipo grandioso, la persona está convencida de que tiene algún gran talento o de que ha realizado algún descubrimiento importante.
En el subtipo de celos, la persona está convencida de que el cónyuge o el amante le son infieles. Esta creencia está basada en interpretaciones incorrectas apoyadas en “evidencias” dudosas. En tales circunstancias, la agresión física puede representar un peligro real.
En el subtipo persecutorio, la persona cree que es objeto de un complot, espiada, difamada u hostilizada. La persona puede realizar repetidos intentos de obtener justicia apelando a los tribunales y otras instancias públicas. Puede surgir la violencia como venganza a la persecución imaginaria.
El subtipo somático implica una preocupación por la función del cuerpo o de ciertos atributos, como imaginar una deformidad física, un olor o una parasitosis.
Síntomas y diagnóstico
Un delirio puede surgir a partir de un preexistente trastorno paranoide de la personalidad. Comenzando en la edad adulta temprana, las personas con un trastorno paranoide de la personalidad se muestran impregnadas de una desconfianza y de una sospecha de los demás y de sus motivaciones. Los primeros síntomas incluyen el sentirse explotado, estar preocupado por la lealtad o confianza de los amigos, ver amenazas en sucesos o comentarios bienintencionados, mantener rencores mucho tiempo y responder vivamente a lo interpretado como desprecio.
Después de haber descartado otras condiciones específicas asociadas, el médico basa el diagnóstico de delirio principalmente en la historia personal. Es particularmente importante para el médico establecer el nivel de peligrosidad, particularmente la determinación de la persona de llegar al acto en sus delirios.
Pronóstico y tratamiento
El delirio no conduce generalmente a una incapacidad o a cambios graves en la personalidad. Sin embargo, la persona puede integrarse cada vez más en su delirio. La mayoría de las personas puede continuar trabajando.
En el tratamiento del trastorno delirante ayuda la buena relación médico-paciente. Puede necesitarse la hospitalización si el médico cree que el paciente es peligroso. Generalmente, no se utilizan los fármacos antipsicóticos pero son eficaces en ocasiones para suprimir los síntomas. Un objetivo de tratamiento a largo plazo es desviar el foco de atención del delirio hacia un área más constructiva y gratificante, aunque ello es frecuentemente difícil de conseguir
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Las enfermedades que transmite cada actividad sexual
Contra lo que muchos de los que tienen relaciones "sin coito" creen, el sexo oral, la masturbación mutua y el sexo anal conllevan algún nivel de riesgo de enfermedad de transmisión sexual
Todas las actividades sexuales, incluido el coito, implican algún riesgo de generar enfermedades de transmisión sexual (ETS) y los médicos deberían asegurarse de que sus pacientes lo comprendan, informó el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG).
Muchas personas tendrían relaciones sexuales "sin coito", como el sexo oral, la masturbación mutua y el sexo anal para evitar el embarazo y reducir el riesgo de ETS.
Sin embargo, todos esos actos sexuales conllevan algún nivel de riesgo de ETS, por lo que una comisión de expertos del ACOG insistió en la importancia de que las personas se protejan.
"La mayoría de las personas, incluidos los adolescentes, no usan preservativo durante el sexo oral, lo que aumenta el riesgo de adquirir una ETS", declaró a través de un comunicado del ACOG el doctor Richard Guido, coautor del informe.
"Eso se debe en parte a la percepción de una mayor seguridad que en el coito", añadió Guido. En la revista Obstetrics & Gynecology, el panel recomienda que los médicos le pregunten a los pacientes adultos y adolescentes sobre todas sus actividades sexuales y que los aconsejen sobre cómo reducir el riesgo de ETS.
Aunque "es un tema sensible para tratar entre pacientes y médicos, es importante hablar sobre la sexualidad con franqueza y sin juzgar para ayudar a nuestros pacientes a protegerse adecuadamente de las ETS", agregó Guido.
Si bien el panel del ACOG señala que el sexo oral es más seguro que la penetración vaginal o anal, aclara que tiene sus riesgos. Los virus que causan herpes y verrugas genitales y hepatitis se pueden transmitir a través del sexo oral.
Lo mismo ocurre con las bacterias de la sífilis, la gonorrea y la clamidia. Cuando se trata de la transmisión del VIH, la penetración anal es la de mayor riesgo, seguida de la penetración vaginal, precisó el ACOG. Con todo, también se identificaron casos de infección por VIH durante el sexo oral.
"Las relaciones sexuales sin coito no representan necesariamente sexo seguro", escribió el equipo. Los autores aconsejan el uso "correcto y constante" de preservativos durante todas las actividades sexuales, pero especialmente durante la penetración vaginal y anal.
Las relaciones monógamas y los análisis para detectar ETS antes de iniciar una relación ayudan también a reducir la transmisión de ETS. Otra precaución, señalaron los expertos, es limpiar los juguetes sexuales entre usos.
Se recomienda la detección de la clamidia en las mujeres sexualmente activas menores de 25 años y de la gonorrea en todos los adolescentes sexualmente activos.
Las demás pruebas de detección de ETS se realizan según los factores de riesgo o los síntomas individuales. El panel del ACOG apunta que las lesbianas deben hacerse los mismos controles que las mujeres heterosexuales. "La mayoría de las lesbianas han tenido relaciones sexuales con hombres alguna vez. Pero aunque así no haya sido, existen algunas ETS que pueden transmitirse entre mujeres durante la actividad sexual", dijo Guido.
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